miércoles, 11 de mayo de 2011

Hasta siempre, adiós mi corazón.


             Sentada frente a una taza de chocolate caliente, y después de varios minutos vagabundeando por mis recuerdos, alcé la vista y observé caer lentamente los copos de nieve en la acera. Cómo si no estubieran regidos por la gravedad, como si se sintieran libres de una fuerte atadura, en paz.
            Suspiré, y mientras continuaba jugando con el espeso cacao, dirigí mi mirada hacia la venta izquierda, encontrándote allí para mi sorpresa. Eras tú sí, en el otro lado de la calle. No tardé más que una milésima de segundo en reconocerte. Creo que soy el único ser humano capaz de divisar tu figura a esa velocidad.
            Incliné mi rostro hacia la derecha, dejando caer algunos mechones de pelo sobre mis ojos, impidiendo así cualquier posibilidad de visión.
             Un segundo, no tuve valor suficiente más que para mirarte durante un segundo. Una vez más actué cobardemente, al igual que llevo haciendo desde hace unos cuantos meses. Volví a mirar para otro lado, cerrando los ojos y olvidando todo aquello que ví y no debería haber visto. Seguí con mi lema “ojos que no ven…”
            Y de repente sentí un pinchazo en el corazón. Supe que no podía seguir así, que era inhumano pasarse una vida entera haciendo la vista gorda. Saqué un billete de mi bolsillo y lo dejé al lado de la taza de chocolate mientras salía a zancadas del bar. Aceleré el paso, doblé la esquina y una pequeña ráfaga de viento empujó mi cabello hacia atrás. Me llené de valor y grité tu nombre. Golpe de la realidad. Como si se hubiera parado el tiempo. 
             Diste un último paso y te quedaste inmóvil por unos segundos. Reconociste mi voz. Finalmente tu mirada se encontró con la mía. Intenté andar, utilicé todas mis fuerzas para pronunciar alguna palabra. Pero toda lucha fue inútil. No hice nada, absolutamente nada. Cuando conseguí alzar mi cabeza observé una mueca, una sonrisa irónica, mientras te girabas y continuabas tu camino.

"Le estaba diciendo a Jack que todas las oportunidades tienen fecha de caducidad." (Burlesque)

1 comentario:

  1. Porque a veces cuando dices su nombre ya es demasiado tarde...

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